El tamaño cambia por completo la presencia de una pieza. Antes de elegir, conviene observar la pared como parte del ambiente y no como una superficie aislada.
Empezá por el espacio libre
Medí el ancho disponible entre muebles, aberturas y otros objetos. Como referencia visual, una pieza suele verse equilibrada cuando ocupa entre la mitad y dos tercios del ancho del mueble que tiene debajo.
Marcá el contorno con cinta de papel o armá una plantilla con hojas. Ver la proporción durante unas horas ayuda mucho más que imaginarla a partir de una medida.
Pensá desde dónde lo vas a mirar
En un living amplio, una pieza pequeña puede perderse. En un pasillo o escritorio, una medida contenida permite apreciar los detalles de cerca sin cargar la pared.
También importa la altura: el centro visual de la composición debería quedar cómodo para la mirada, teniendo en cuenta los muebles y el uso cotidiano del lugar.
Elegí el diseño que acompañe el ambiente
Los tonos y el relieve pueden integrarse con la madera, los textiles y la iluminación existente. Si el ambiente ya tiene muchos elementos, una composición más serena suele funcionar mejor.
Si todavía dudás entre dos medidas, podés enviarnos una foto frontal y las medidas de la pared por WhatsApp. Te orientamos antes de iniciar la fabricación.

